Salto Grande avanza con un nuevo proyecto para potenciar la actividad productiva de la región hacia el mercado

Autoridades de la Delegación Argentina y representantes de diferentes organismos provinciales y nacionales vinculados al sector productivo se reunieron en Salto Grande, junto con APAMA para avanzar en la elaboración de una nueva variedad de arándanos, a fin de lograr una mejor posición en los mercados.

 

Con el objetivo de expandir la frontera productiva de la región, lograr un mejor posicionamiento en los mercados y aumentar la generación de empleo agropecuario junto a otros sectores vinculados, Salto Grande, desde su Polo Binacional, avanza con el proyecto para la elaboración de una nueva variedad de arándanos, en conjunto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Asociación de Productores de Arándanos Mesopotamia Argentina (APAMA), la Facultad de Ciencias de la Alimentación de la UNER, la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Provincia de Entre Ríos y la Comisión Administradora para el Fondo Especial de Salto Grande (CAFESG).

 

“Se trata de un trabajo que venimos desarrollando hace un tiempo desde Salto Grande, en conjunto con diferentes organismos, para continuar explotando las potencialidades que tiene la región de Salto Grande y la Mesopotamia, como es el caso de la producción de arándanos y otros frutos de la zona”, expresó el Vicepresidente de la Delegación Argentina, Juan Domingo Orabona.

 

Agregó, además: “Desde CTM, financiamos este proyecto como una inversión a mediano y largo plazo para llevar a cabo el cumplimiento de nuestros objetivos principales vinculados al desarrollo regional, posicionando los productos de la zona con mayor solidez en el mercado”

 

“Hay un trabajo articulado que valora la experiencia y el conocimiento de distintos organismos para proponer políticas de desarrollo para la Región”, cerró Orabona.

 

En tanto, el presidente de APAMA, Alejandro Pannunzio, explicó: “Hemos logrado juntar todas las partes necesarias para obtener el producto que buscamos, que es una variedad más precoz y con más vida poscosecha, que se adapte a las condiciones agroecológicas del área de Salto Grande, teniendo en cuenta sus condiciones climáticas para llegar de la mejor manera a los mercados”. Detalló también que, al predominar un clima lluvioso en la zona, es necesaria la búsqueda de variedades firmes y tempranas para salir al mercado entre los meses de julio y agosto y extenderse hasta diciembre.

“Esto garantiza para la zona seis meses de cosechas y demandas para los proveedores de insumos, como transportes y empaques, entre otros. Por lo tanto, lograr una variedad con esas características daría mucho valor y trabajo, generando un producto de exportación que otorga un mayor ingreso de divisas”, concluyó Pannunzio.
Por último, el Secretario de Ciencia y Tecnología de Entre Ríos, Jorge Gerard, manifestó que “la Provincia pone a disposición todo el sistema científico y tecnológico al servicio de proyectos productivos y sociales” y destacó, además, “el cofinanciamiento de una beca doctoral por parte del Polo Binacional de Salto Grande, que aportará mucho en materia de recursos humanos al proyecto”.

 

Sobre la producción de nuevas variedades de arándanos

El proyecto plantea como problemática inicial que el sector arandanero necesita contar con nuevas variedades que se adapten a la demanda y a las crecientes exigencias de los mercados de exportación, en búsqueda de una continua innovación para el mantenimiento y la mejora de la competitividad.
La mayoría de las variedades de arándanos cultivadas en la región de Salto Grande provienen de programas de mejora genética de otros países, que presentan diferentes objetivos y comparten parcialmente la problemática local.

 

El trabajo de cruzamiento y selección se realizará bajo las condiciones locales del clima, suelo, agua y entorno biótico. Por lo tanto, las nuevas variedades obtenidas, luego de un proceso natural de recombinación genética y de una rigurosa selección, serán superiores a las originadas en otras condiciones ambientales.
El programa prevé alcanzar el objetivo general en aproximadamente doce años, dividido en dos etapas de seis cada una. En la primera parte, se realizará la identificación de las variedades con las que se trabajará y sus respectivos cruzamientos. En tanto, la segunda, se abocará de lleno al desarrollo de los mejores resultados obtenidos para el cultivo en la región.